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La pesadilla de una algecireña con covid persistente: «Somos los olvidados de esta pandemia»

«Estoy muerta en vida. No puedo estar más de cinco minutos de pie. Lo poco que me muevo es apoyada en las muletas. No salgo de casa. Me asfixio todo el rato. No descanso. No sé lo que es dormir». Así es el día a día, desde hace ya dos años, de Mari Galdeano Molina, una algecireña de 43 años que asegura estar viviendo una pesadilla desde que en enero de 2020 contrajo el coronavirus, cuando todavía ni siquiera se sabía qué era esto del covid.


Sin contar todavía con un diagnóstico médico cerrado, «he perdido la cuenta de cuántas veces he ido al hospital, al centro de salud, a cuántos especialistas he visitado», Mari es una de las tantas personas que sufre covid persistente en nuestro país. Según la asociación long covid de Andalucía/covid persistente se calcula que del total de contagiados de COVID-19, alrededor del 20% padece covid persistente. Muchos no cuentan con un diagnóstico concreto.

«Somos los olvidados de esta pandemia. A mí me han tratado como una loca y me han llegado a decir en una consulta médica que no se pueden inventar una enfermedad que no tengo. Pero no estoy loca, estoy enferma«, comparte Mari con este medio a través del teléfono, entre el llanto y una respiración muy agitada. «Me ahogo hasta al hablar».

Según relata esta algecireña, el 6 de enero de 2020 acudió al Hospital Punta Europa de Algeciras por un ataque de ansiedad y asegura que allí contrajo el covid. «A los días de haber estado en el hospital empecé a encontrarme muy mal, con una gripe muy fuerte. Acudí al centro de salud Menéndez Tolosa varios días después porque me asfixiaba todo el rato, no podía respirar. Me dijeron que era un resfriado común, paracetamol y para casa. Claro, en aquel momento no se sabía lo que había». Pero la fiebre y los dolores musculares fueron a peor: «Aquello no fue un resfriado común, ni una gripe, aquello era algo más grave, el covid. Estoy segura».

En marzo de 2020 su estado de salud empeoró, y esa gripe crónica que padece Mari quedó prácticamente en un segundo plano con la aparición de otros síntomas como la inflamación de sus articulaciones. «Primero empezó a hincharse el tobillo izquierdo. Me atendieron telefónicamente, porque en aquel momento no había consultas presenciales, y el médico me dijo que me pusiera una venda. Así, tal cual».

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Pero las hinchazones fueron a más y llenaron todo el cuerpo de Mari, que en dos meses ganó 70 kilos de peso. «Mi cuerpo ahora mismo es un balón hinchado, por todas partes, mi cara, todo. No me puedo poner ni los zapatos. Un día me levanté con el ojo cerrado, tan hinchado que no lo podía abrir». Tras estos nuevos problemas de salud, visitó el endocrino, que le diagnosticó una obesidad mórbida grado tres. Además del endocrino, Mari ha acudido en estos dos años al reumatólogo, al ginecólogo, al neurólogo y al psiquiatra. «Sí, me han mandado al psiquiatra, porque me tratan como una loca».

Aparte de estos hinchazones, también sufre graves hemorragias. «Me paso varios meses sin el periodo y luego estoy varios meses sangrando. Uso pañales porque las compresas no me sirven«, comenta angustiada. «Me hacen pruebas, después de lucharlas mucho, pero no me encuentran nada. Me dicen que es hormonal. En mayo vuelvo al ginecólogo y si sigo así me han dicho que puede que tengan que operarme y dejarme hueca. Tengo el útero así de tanta hinchazón».

Mari ejerció como auxiliar de geriatría durante once años. También ha trabajado en el bar El Llamador. Los últimos meses antes de caer enferma los dedicó al cuidado de su padre, que murió de cáncer. Vive en casa de su madre, sobreviviendo ambas con la pensión de viudedad. «No puedo recibir ninguna ayuda porque no tengo un diagnóstico cerrado. Esto es una pesadilla. Para ir al médico por lo privado he tenido que hacer rifas para pagarme las consultas y tratamientos».

Así vive -nos relata- una mujer de 43 años que antes de 2020 asegura que gozaba de buena salud. «Solo era alérgica a la penicilina. Ahora vivo entre médicos, de uno a otro, de uno a otro, pasándose entre ellos la pelota. Esto no es forma de vivir«.

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Las claves para entender el covid persistente:

La pesadilla de la algecireña Mari Galdeano es la de muchos otros enfermos de covid persistente en Andalucía. Así lo explica a este medio Sandra González Muñoz, coordinadora de la asociación long covid Andalucía. «Sí, nos tratan como locos. Te sientes solo, un bicho raro. Esta es una enfermedad nueva, tan rara, que algunos médicos ni siquiera te creen«. Una enfermedad que, según indica, parece afectar en mayor proporción a las mujeres, pero sin diferenciar edad. «En la asociación tenemos también muchos jóvenes y niños».

  • Mucho más que una enfermedad pulmonar. Según la Sociedad Española de Medicina de Familia, el covid persistente puede manifestarse a través de más de 200 síntomas diferentes. «Esto no es una gripe. Te ataca a todo. Un 80% de las personas con covid persistente hemos quedado afectados a nivel cognitivo y con problemas neurológicos».
  • Cambios en el protocolo. Demandan que la Junta de Andalucía modifique el protocolo médico actual y no deje fuera a las personas con covid persistente que no tengan un positivo oficial, como es el caso de la algecireña Mari Galdeano. Un asunto que ya están trabajando con el Defensor del Pueblo andaluz.
  • Una unidad multidisciplinar. Piden la creación de una unidad multidisciplinar que incluya a médicos de todas las especialidades para la atención a estos enfermos. «Esta es una enfermedad multisistemática y en la que el tiempo es crucial ya que los síntomas se pueden cronificar. Yo he ido a más de 10 especialistas distintos», expone González Muñoz.
  • Bajas médicas. Actualmente existe un código para obtener la baja médica por covid persistente. No obstante, estas bajas médicas se dan por sintomatología: por ejemplo, una migraña. «Pero, ¿cómo vamos a pasar 15 meses de baja por una migraña? Además, hay gente joven que quiere volver a trabajar en cuanto pueda. Queremos que nos reconozcan el covid persistente como enfermedad en sí, que nos concedan más tiempo para recuperarnos y que se adecuen los trabajos a nuestro estado de salud».
  • Investigación. Investigación en mayúsculas, esa es la clave para los responsables de esta asociación andaluza que en 2021 se constituyó como tal y que actualmente participa en varios estudios científicos de distintas universidades.