Un 95% de los alumnos de La Línea de la Concepción no han acudido este lunes a clase. El miedo al coronavirus, desatado en el municipio y en el Campo de Gibraltar, se ha impuesto a las presiones de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, que exigió a los centros educativos que computen las faltas a clases como «injustificadas».
Según fuente municipales, la asistencia a clase este lunes ha rondado el 5% en la educación obligatoria. El alcalde de La Línea, Juan Franco, solicitó primero el retraso del inicio escolar tras las vacaciones de Navidad y, posteriormente, tomar medidas para que las clases puedan ser presenciales. La Junta hizo caso omiso a la petición pero los padres de los alumnos han tomado la decisión de no llevar a sus hijos al colegio por temor a los contagios en un municipio cerrado a cal y canto por tener una tasa de incidencia de 2.299,4 contagios por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días.
El día 11 de enero, primera jornada lectiva tras las vacaciones navideñas, un gran número de colegios registraron asistencias por debajo del 10%. En aquel momento, la tasa de incidencia en La Línea era de 1.455 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días. Apenas once días después, el pasado viernes, este número se ha incrementado en mil puntos hasta los 2.460,9 casos.
La Consejería de Educación y Deporte, ante esta situación, la medida que ha tomado ha sido pedir a loscentros educativos que dejen de computar desde este lunes 25 de enero las faltas por la situación de pandemia como justificadas y pasen a ser injustificadas, requiriendo por tanto la presentación por escrito de algún motivo válido para no haber acudido a ese día al centro educativo. Además, la Junta también insiste en que se deben seguir las modalidades implantadas a principios de curso, sin posibilidad de una docencia totalmente online.
Las continuas faltas, según algunas de las circulares remitidas por los centros a los alumnos y padres, puede suponer la apertura de un protocolo de absentismo en el caso de los menores de 16 años o incluso de la pérdida de alguna beca de la que pudieran estar siendo beneficiarios los estudiantes. El pulso continúa; el avance del coronavirus, también.