El Algeciras se está mostrando como uno de los equipos que mejor juego realiza en el grupo IV de Segunda B. La primera parte del encuentro frente al Yeclano Deportivo -invicto hasta entonces- fue una clara prueba de algo que reconocen incluso los rivales. Además del buen juego, que encandiló a su afición, llegaron los goles. Fueron dos y pudieron ser un par más.
Pero el Algeciras CF comprobó, como otras tantas veces, que la Segunda división B es una categoría ingrata, e incluso cruel. Puedes soñar pero jamás dormirte. Apenas unos minutos de modorra tras el descanso costó dos goles del rival y pudo ser peor. El equipo, lo dijo Fajardo, debe aprender para siguientes encuentros esta lección vital y que, por suerte, no tuvo coste alguno en forma de punto, aunque sí de un innecesario sufrimiento.
Es comprensible que mantener el nivel y el ritmo de juego de la primera parte durante todos los minutos de todos los partidos es utópico. Ningún equipo es capaz, pero los despistes y la falta de atención deben reducirse al mínimo porque, en esta categoría, se paga. La autocomplacencia y el exceso de confianza no son buenos compañeros.
Tomada la lección, el Algeciras y su afición (otra vez respondió) salió feliz del Nuevo Mirador. Una obra de arte en forma de pase de Antonio Domínguez, que antes había metido dos goles y estrelló una falta al larguero, permitió al agraciado Tote hacer el 3-2. La reacción a tiempo y la tan deseada como justa victoria.]]>
Soñar pero sin dormirse
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