El Sindicato Unificado de Policía, mayoritario y presente en todas las escalas de la Policía Nacional, denuncia «el reiterado incumplimiento» por parte de la Administración de la normativa de prevención de riesgos laborales al no entregar chalecos antibalas a cada uno de los policías en activo. Según estimaciones de esta organización sindical, más del 40 por ciento del personal policial carece en la actualidad de este equipo de protección, «deficiencia a la que hay que añadir el hecho de que un alto porcentaje de los que en este momento se utilizan para el servicio han superado ya el tiempo para el cual el fabricante garantiza unos niveles óptimos de calidad y eficacia», añade el sindicato.
Esta escasez en la dotación se ha visto agravada con la suspensión, por problemas administrativos y según el SUP, del expediente de compra de 5.200 chalecos, publicado en agosto del 2018 y que suponía una inversión de 1,65 millones de euros. Esta incidencia provocará que los alumnos de la Escuela Nacional de Policía tengan que realizar su período de formación práctica sin un elemento de protección individual vital.
«En una intervención de riesgo, el chaleco antibalas constituye la última barrera entre los policías y un disparo de arma de fuego o agresión con arma blanca, motivo por el cual muchos profesionales que no lo reciben se ven obligados a adquirir el suyo», explica el sindicato en una nota hecha pública.
Los responsables del SUP señalan que «cuando la protección de la vida de un agente está en juego, ninguna excusa es aceptable ni ningún error administrativo puede justificar un retraso en la compra de chalecos antibalas que pueden salvar vidas». El sindicato ha elevado esta denuncia a la Comisión de Seguridad y Salud Policial, órgano que vela por el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales en la Policía Nacional.
Esta escasez en la dotación se ha visto agravada con la suspensión, por problemas administrativos y según el SUP, del expediente de compra de 5.200 chalecos, publicado en agosto del 2018 y que suponía una inversión de 1,65 millones de euros. Esta incidencia provocará que los alumnos de la Escuela Nacional de Policía tengan que realizar su período de formación práctica sin un elemento de protección individual vital.
«En una intervención de riesgo, el chaleco antibalas constituye la última barrera entre los policías y un disparo de arma de fuego o agresión con arma blanca, motivo por el cual muchos profesionales que no lo reciben se ven obligados a adquirir el suyo», explica el sindicato en una nota hecha pública.
Los responsables del SUP señalan que «cuando la protección de la vida de un agente está en juego, ninguna excusa es aceptable ni ningún error administrativo puede justificar un retraso en la compra de chalecos antibalas que pueden salvar vidas». El sindicato ha elevado esta denuncia a la Comisión de Seguridad y Salud Policial, órgano que vela por el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales en la Policía Nacional.