Por José Manuel González-Rebolo Rosano:
La pérdida de Paco ha sido un golpe en la línea de flotación de la resistencia. La contención a esta pandemia que aplicamos a diario. La resiliencia que mantenemos mientras nos rozan las balas hasta que una nos toca en carne y su metralla nos llena de pena. A la muerte de Paco Díaz se sucederán una ristra de condolencias con denominaciones de origen muy diversas. Así fue Paco: de todos los cortes o, más flamenco, tocaor de todos los palos.
La muerte de Paco nos sobrecoge a los carnavaleros, porque estuvo al frente del último bastión carnavalesco de la ciudad durante muchos años. Recuerdo a Paco durante su etapa de presidente de la Peña Cine Cómico. Tengo imágenes grabadas del sacrificio que supuso para la peña la organización de su concurso de coplas al nudillo, antecedido por una semana cultural de una exquisita calidad. También la semana taurina de la misma peña, donde disertó Ruiz Miguel y los aficionados oíamos atentos. Recuerdo a Paco en la Inesperada con un bombín, muy pendiente de los socios y las autoridades.
Paco fue, ante todo, padre y, por encima, abuelo. Sus nietas han sido su debilidad. Fue destacado militante socialista y procuró no comulgar con ruedas de molino en sus ideas. Aunque pesara, Paco fue coherente consigo mismo. Donde Paco hacía aguas era en su fiel devoción por lo blaugrana y eso pese a su triste marcha sí que hay que seguir afeándoselo. Esa era la gotera de Paco, pero bien orgulloso que estaba de ella.
La familia Díaz Benitez le llora hoy como antes hizo con su hermano Juan. Paco nos deja un hondo pesar a quienes le conocimos. Ya reposa con la paz que reciben los que descanso dejan. Que la tierra le sea leve.